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Bac 2012 |
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Le sujet2006 - Bac L - Espagnol LV2 - Expression |
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En la cárcel
(El narrador se encontraba prisionero en una
cárcel argentina en 1974.)
Nico era chiquito y flaquito. Los barrotes
de las rejas, escasamente distantes unos de
otros y que nos separaban de nuestros
familiares eran helados. Allí nos agolpábamos(1), casi
unos sobre otros, cuando llegaban nuestros
seres queridos.
Nicolás, de apenas tres años venía
frecuentemente. Me miraba sin comprender por qué yo
5 estaba del otro lado de los barrotes, por
qué no podía estar con él. Imaginándose cosas
horribles sobre nuestra vida carcelaria.
Pero un día se me ocurrió probar(2)... Y su
cabecita pasó entre los barrotes. Me di cuenta
de que todo su cuerpito podría hacer lo
mismo. Y negocié con el guardia de turno.
Los guardias eran brutales y bestiales. Pero
había aquellos que en medio de la violencia
10 infernal de una paliza deslizaban una mirada
cómplice, aflojaban imperceptiblemente las
trompadas(3) (imperceptiblemente para los
otros guardias y sus jefes, pero no para nosotros,
atentos al menor gesto), los que se
conmovían de nuestra situación y la de nuestras familias.
Acaso éste al que me refiero tuviera un hijo
chiquitito y flaco. El caso es que dejó
pasar a mi Nico. "Sólo un ratito";
¡Un ratito! Fue uno de los momentos más intensos de mi
15 vida.
Llevé a mi hijo hasta la celda, le mostré mi
cama, los estantes donde teníamos acumulados un
tarrito de dulce de leche y algo de
mermelada. Le hice ver cómo vivíamos, la mesita donde yo
me sentaba a escribirle las cartas que le
enviaba todas las semanas, el inodoro, la ventana, las
revistas, los libros.
20 De pronto vio una cucaracha(4) que se
paseaba por el suelo y me dice: - Papá, mátala.
Le dije que era una amiga nuestra y que no
hacía daño.
Después de unos minutos y ante el temor del
guardia de que se descubriera su transgresión del
reglamento, volví a pasar a Nico del otro
Iado.
Fue difícil pero necesario. Esa vivencia le
permitió a mi hijo relegar sus fantasmas y
25 vivir mi encarcelamiento con mayor
tranquilidad. Pudo ver que nuestras condiciones
materiales eran menos truculentas(5) que lo
que se imaginaba. A lo largo de esos años y a
medida que iba creciendo ese recuerdo le
sirvió para soportar mejor la ausencia de su padre.
Algunas semanas más tarde cuando quise
repetir la experiencia su cabecita había
crecido y ya fue imposible hacerlo.
30 ¡Me hubiera gustado tanto que la mía fuera
más pequeña para pasar del otro Iado! Pero la
fuerza de mis convicciones y mis ansias de
libertad nunca dejaron de estar del otro Iado.
Los barrotes nunca lograron apresar mi
espíritu.
Carlos Schmerkin, La paloma engomada, 2004
(1) Agolparse : s'entasser.
(2) Probar : faire un essai.
(3) Aflojar las trompadas : retenir ses coups.
(4) Una cucaracha : un cafard.
(5) Truculentas : effrayantes.
1. Comenta la actitud del padre a lo largo del texto.
2. Le
candidat traitera au choix la
question 2a ou 2b.
a. Años después, Nicolás recuerda este episodio y lo cuenta a un amigo.
Redacta unas 10 líneas.
ou
b. Comenta la frase "Los barrotes nunca lograron apresar mi espíritu."
(l.32).
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